“Quiero una baja nada más: La del Tequilero”: Xavier Olea

Elliot Ness Región Patito.
“Vamos a pegarle, quiero una baja que se llama ‘El Tequilero’, nada más”, señaló Olea ante los elementos que participan en el operativo implementado en Guerrero y Michoacán. 

El fiscal general de Guerrero, Xavier Olea, afirma que están cerca de la captura de Raybel Jacobo de Almonte alias ‘El Tequilero’, quien es buscado por aire y tierra por más de 200 elementos estatales y federales. 

Xavier Olea que como fiscal se ha visto inoperante en muchas situaciones, aseguró que continúan con la presión en distintos flancos para que no logre escapar de las autoridades. 

De acuerdo con “24 Horas”, el titular de la Fiscalía General de Guerrero resaltó que “El Tequilero” mantiene secuestradas a al menos siete personas de la comunidad de San Jerónimo “El Grande”, municipio de Ajuchitlán del Progreso. 

Frente a los pobladores, Olea Peláez dijo textual: “La orden del gobernador Héctor Astudillo Flores no es detener al Tequilero, sino acabarlo, darle pa’bajo”, expresó el funcionario estatal haciendo uso del argot delincuencial cuando una persona es sentenciada a muerte o ejecutada y esa misma orden del gobernador fue la misma que les trasmitió a sus elementos

Diario Católico

Otra copa tequilera para el Gobernador 

A cuatro días de que el fiscal Xavier Olea Peláez reveló que el gobernador Héctor Astudillo Flores ordenó ejecutar a un líder delincuencial y anunció un megaoperativo en la región de la Tierra Caliente para liberar a personas secuestradas, las víctimas siguen desaparecidas y la delincuencia opera con impunidad.

Por El Marqués de Marqués.

Que el Estado de Guerrero es un desastre a estas alturas ya no es ningún misterio, como tampoco lo es que sus gobernantes en su mayoría son muy incompetentes.

La máxima prueba de la actual descomposición del gobierno del estado, la han protagonizado el Gobernador Héctor Astudillo Flores y el Fiscal Olea, una pareja al estilo Manolín y Chilinsky en sus formas, pero que en el fondo tiene al estado de rodillas por sus desaciertos.

La novela empezó cuando Manolín Astudillo negó que se le haya instruido al Fiscal de Guerrero el “Chilinsky Oleá” que asesinara al famoso y escurridizo narco de moda ‘El Tequilero’.

Dicen que cuando el río suena es porque agua lleva y nuestro Manolín Astudillo se ha visto obligado a desmentirlo públicamente.

Sobre si se dio la instrucción de asesinar al ‘Tequilero’, el gobernador insistió en que no se giró ninguna orden para el Fiscal ya que además él no es uno de sus empleados. Indicó que las declaraciones que hiciera el fiscal sobre el ‘Tequilero’ se interpretaron de diversas formas.

“Lo que el fiscal dijo y que ya lo dijo en otras palabras es que hay que detenerlo, hay que procesarlo y por supuesto hay que bajarlo de la Sierra,”.

Nuevo resbalón de Manolín Astudillo y del Fiscal Chilinsky por seguir pensando siempre con el estomago.  


Cero y van mil.



​​“Fidel Castro is dead!”

El Marqués de Puerto Marqués.

Fidel Castro is dead!”. Así reaccionó Trump a la muerte del dictador (no me disgusta lo de Le Monde: icono y dictador). La jornada era un reguero de asombros: Peña Nieto, Trudeau, Juncker… Era imposible encontrar un gobernante que respondiera, primero a la realidad, y luego al sentir viudo de, como poco, media humanidad razonable.

Y entonces, el presidente electo reaccionó con ese tuit. No dijo “Castro passed away”. Está muerto. En su crudeza forense. Lo enunciaba, lo gritaba, ¿lo celebraba?

El “is dead” es algo más que estar muerto. Se ha terminado. Es historia.

El tuit de Trump formaba la “gosadera” latina de Miami, era un estallido. Luego vendría el “statement” que podemos fantasear le escribió Bannon y le convertía en horas en una especie de fulgurante líder del Mundo Libre de estirpe reaganiana.

Adiós al mundo de bloques, adiós al espectáculo represivo ajedrecístico de la Guerra Fría, a su letargo bélico, con lo que eso tiene, también, de centralización de la vida económica e industrial, de socialismo no dicho. Y quizás un adiós también (si cumple lo anunciado) a las veleidades y proximidades de corte socialista que cultivaba Obama. Adiós a la ensoñación cautiva de la Revolución en varias generaciones de cerebros. Trump recordó con un tuit la victoria reaganiana que algunos estaban olvidando. Tuit histórico, tuit restauración.

Ese tuit fue la mayor verdad política en años. ¡Un tuit!

Su contenido era de un capitalismo tan puro, tan genuino, que admitía la camiseta. Era casi un lema. 

Castro es muchas cosas, pero sobre todo es un fracaso. El comunismo sólo ha visto el capitalismo como ruina. Aún hoy sucede. Cierta izquierda se acercó a Trump, por ejemplo, desde el “aceleracionismo”: que se adelante el final catastrófico que el capitalismo lleva escrito. Es una ideología de la destrucción. Muera el capitalismo, que a partir de su apocalipsis, de su ruina, algo se construirá. Algo.

Pero nada se construyó. Revolución es ruina. Piensa en la ruina del capitalismo y luego no la supera. 

Con toda esa retórica nostálgica de revolución rompió con un tuit.

Rompió con esas condolencias que (¡margallescamente!) transigían con el ideal. Negociaban, componían. Expresó después en su declaración verdades antirrevolucionarias emocionantes.

El postverdad dijo una verdad y la verdad es emocionante. Sus palabras sobre Castro fueron como llevar una vida comiendo en lata y que alguien apareciera con una papaya caribeña.

Trump sonó cristalino como la risa de un bebé.

Y todo comenzó con un tuit. Ni siquiera un tuit trumpiano completo, sino reducido a su mínima expresión. Ese final exclamativo con el que acaba siempre. No había sofismas, sólo un enunciado… ¡un hecho! Un fact irreprochable. Pero el tuit contenía otra cosa, una joya: la exclamación trumpiana.

La exclamación de Trump es maravillosa y tiene un punto exagerado, corrosivo, que la convierte en humorística. A mí a veces me parece bernhardiana. Quiere expresar una irritación y una rebelión.

Sus finales en alto en los tuits, esos enérgicos colofones, son como un énfasis mudo. No es realmente altisonante. Es, como casi todo en él, algo amortiguado, incluso autoparódico. Sus exclamaciones no suenan, son literarias. La exclamación escrita es una gesticulación que teatraliza al que la escribe. Tuit opereta.

Trump reproduce con esos tuits el estilo corto y en alto de sus frases, el gesto inconfundible de su mano. Es como un imitador. Una parte de él realmente pertenece al Saturday Night Life y él lo sabe.

Cómo decirlo… No evita caer en su caricatura. Eso es como ser Ben Stiller, como ser inmune a tu kriptonita, eso lo hace radioactivo, eso lo convierte en un Roger Rabbit, en un personaje pop.

Entre el estilo épico-visionario-compasivo del fraudulento Obama y la exclamación autopárodica y corrosiva de Trump yo lo tengo claro.

La exclamación de Trump no es fascista, ni es la exaltación del llanto socialista o romántico (¡oh, famélicos, oh pobres energéticos!). Es algo distinto. Una exaltación débil, de cómic, casi humorística.

Lleva el lenguaje del político a un plano que está entre el chat y el bocadillo de cómic.

(Y no cae en usar el emoticono de las risas con lágrima -crueldad máxima- que tanto irritó recientemente al Guardian y al que se asocia a la derecha de corte trumpiano)

El mensaje de Trump es refrescante; su música también. Las personas más inteligentes y menos sectarias (menos específicamente “salvamundos”, que es algo aún peor que ser un “salvapatrias”) los están empezando a ver como lo que son: la música excéntrica de un lucha entre ridícula y titánica.

Como las exclamaciones de los futuristas, que se ponían estupendos con un motorcillo y hablaban en serio y en broma, como una vanguardia teatral, incandescente, pero de papel. Así se lee a Trump.

Luego tiene esos adjetivos de recurso que usa mucho, como “terrific”, que aquí salvajemente se tradujo como “terrible”, y que son adjetivos-estados de ánimo, que no describen tanto al objeto como su efecto en él.

O su “losers”. El “loser” es una categoría trumpiana deliciosa. Está entre el ciudadano y la “víctima de la globalización”. Entre medias. Supera el trauma de la desigualdad y obliga al sujeto (al loser) a responsabilizarse. El lúser es culpable. El lúser se lo merece.

Otra cosa. En el mundo de importancia financiera, de deuda cósmica y electrónica, Trump remite a dos cosas antiguas. Una es lo inmobiliario. Su “yo construyo” ya lo quisieran para sí los cubanos. El real estate, la propiedad, lo tangible. Es como devolver la economía un siglo atrás. Y luego lo menos físico de todo: la imagen personal. Algo intangible, pero real, la traducción parishiltoniana del carisma.

¿Preferían los factuales un carisma degaulliano? ¡El suyo sale de la televisión! Es más real que el carisma de Obama, o de un político europeo. ¿Sobre qué realidades historicas, y sobre qué proezas se ha templado?

El carisma político después de la posguerra es MENTIRA. Es cartón piedra. El caso es que juntas, obra y fama, son dos cosas que le dan “realidad” a la economía más allá del recelo financiero. Lo financiero es un flujo puesto bajo sospecha. Lo que ofrece Trump son su apellido y hormigón.

Y el oro de su mundo, de su pelo y de sus torres presiona también sobre el subconsciente americano, que recordará que vinculada al oro vivió su economía un crecimiento extraordinario en la posguerra.

No la triste cana del político europeo, ¡oro! No la dulce mentira imposible del color de cara obamita, irreal en su hermosísima mulatez acanelada. No, ¡nada de eso! ¡La psoriasis de Bannon! Oro y psoriasis. No cana y arrebol, no. Oro y psoriasis.

Los tequileros vs los nuevos grupos de autodefensa 

Es muy grave la actual situación de Guerrero, en donde estan al borde de una nueva tragedia estilo Ayotzinapa.

Por Raúl Flores Martínez.
Guerrero es un caso de alta incidencia delictiva generada por las diversas organizaciones criminales que se han incrustado en las diversas poblaciones de la entidad, principalmente en las que se encuentran en la zona de la llamada “Tierra Caliente”

De acuerdo con la Información Filtrada de la Fiscalía General Guerrero, en la zona de la montaña se tiene detectado un grupo criminal denominado “Los Tequileros” que se dedica al secuestro en masa en distintas comunidades.

Una vez realizado los secuestros, exige pagos que oscilan de los mil a 10 mil pesos, algunas veces ante la presión social libera a las víctimas en su mayoría profesores de las comunidades cercanas.

A pesar de que las autoridades estatales ya tienen el perfil e incluso la filiación de este grupo de secuestradores y de su lider, quien fue integrante de la Familia Michoacana en la zona de “Tierra Caliente” hasta el momento no ha sido detenido bajo el argumento de ser un personaje escurridizo.

Sin embargo, ante la ineptitud que ha demostrado la autoridad ministerial y también las autoridades federales que no han frenado los secuestros a pesar del redoblado operativo federal, algunos pobladores han comenzado a conseguir armas para cuidarse de estos secuestradores.

Uno de los casos más emblemáticos, se lleva a cabo en la comunidad de San Jerónimo situado en el Municipio de Ajuchitlán del Progreso región Tierra Caliente, en donde 1369 habitantes han tomado las armas en su mayoría calibre 22 para evitar que sigan los secuestros, como el del pasado jueves 17 de noviembre cuando fueron privadas de su libertad 10 personas de esta comunidad.

Alrededor de 200 personas entre mujeres y niños armados con escopetas, pistolas, y rifles calibre 22,  tapados de la cara con una manta con la leyenda “El pueblo de San Jerónimo el Grande, está cansado de tanta violencia de los Tequileros , pedimos al gobierno que actué porque el pueblo se va levantar en armas y pedimos la liberación de nuestros compañeros ya basta”  conformaron este grupo de autodefensa que a partir de hoy cuidara las entradas del pueblo para evitar que nuevamente el grupo criminal los Tequileros llegue al pueblo a secuestrar a su gente.

Este nuevo surgimiento de autodefensas, puede terminar en diversos enfrentamientos, como los que se viven actualmente en Michoacán, enfrentamientos por la seguridad en un principio y después quizá por proteger grupos rivales o intereses personales.

Hay que señalar, que en algunos puntos de Guerrero están constituidas oficialmente las policías comunitarias; sin embargo, poco a poco han sido infiltradas por las diversas organizaciones criminales que, con fuertes cantidades de dinero, las orillan a proteger sus plantíos de amapola.

Quizá comenzaremos a ser testigos de un nuevo Michoacán pero en Guerrero, con el surgimiento de estas nuevas autodefensas en la zona de Tierra Caliente ante la ineficacia de los operativos y de la estrategia de seguridad de los gobiernos, tanto del estatal como del federal.

Publicado en El Arsenal.

El Tequilero, el narco al que nadie encuentra

Tierra caliente, tierra del Tequilero.

En un corredor que conecta la Tierra Caliente de Guerrero con Michoacán y el Estado de México, opera un grupo sanguinario y violento, al que se conoce como Los Tequileros. La PGR asegura que se trata de una escisión de Guerreros Unidos (organización asociada al Cártel Jalisco Nueva Generación), y que su líder se llama Raybel Jacobo Almonte, alias El Tequilero.

El grupo, formado por unas 60 personas, ha desatado zozobras indecibles. En la enumeración de horrores dictados por El Tequilero figura la siembra, tanto en lugares públicos como en parajes solitarios, de bolsas de plástico negras que contienen cuerpos humanos destazados.

Así apareció en junio de 2014 el dirigente del PRI en San Miguel Totolapan, Carlos Salanueva de la Cruz. El político había permanecido secuestrado durante ocho días. Al lado de la bolsa negra que contenía sus restos, los verdugos dejaron una cartulina en la que se leía: “esto les va a pasar a todos los que apoyan a la Familia Michoacana. Atte: El Tequilero”.

El PRI de Guerrero declaró que el asesinato había sido cometido “de una manera muy violenta”. Poco después se filtraron unas fotos que mostraban el grado de sadismo al que es capaz de llegar el grupo dirigido por Raybel Jacobo.

Un día después, tirado en la carretera a Ajuchitlán, fue hallado el cuerpo de la ex regidora panista de San Miguel Totolapan, María Fénix Jaimes. Tenía nueve tiros en la costilla derecha y tenía también una cartulina: “Esto les va a pasar a todos los que le pasen información al pescado, y sigues tú”.

“El Pescado” es el líder de La Familia Michoacana, Johnny Hurtado Olascoaga, que desde hace varios años pelea por el control de esa zona, llena de minas de oro y sembradíos de amapola.

Raydel Jacobo Almonte, El Tequilero, se halla en la lista de objetivos prioritarios de la Estrategia de Seguridad Guerrero. La PGR le achaca al menos 15 órdenes de aprehensión por homicidio, secuestro y extorsión. Se le busca sino exito desde 2013. Diversas denuncias indican que su centro de operaciones es el poblado de San Antonio de la Gavia. Las autoridades, sin embargo, extrañamente no lo encuentran.

En agosto del 2015 apareció en YouTube un video en el que el alcalde de San Miguel Totolapan, Juan Mendoza Acosta, pactaba con un hombre al que las autoridades identificaron como El Tequilero. Ambos, al parecer, se hallaban en estado de ebriedad. “Cocho, así como te hicimos ganar, verga, échanos la mano”, decía Raydel. El alcalde contestó: “¿Cuándo te voy a fallar? Por eso dime, cuándo les voy a fallar cabrones”?.

Mendoza Acosta alegó que los miembros de un grupo criminal lo habían secuestrado y alcoholizado. En el municipio gobernado por Mendoza las llamadas Fuerzas Especiales Tequileras (a ese grado ha llegado el delirio) parecen moverse, sin embargo, con pocos sobresaltos.

El alcalde anterior, Saúl Beltrán Orozco, actual diputado priista, fue acusado por legisladores perredistas de “ser compadre de El Tequilero”. Una ex policía municipal, presa por homicidio calificado en agravio de un ex trabajador del ayuntamiento, acusó a Beltrán Orozco de “haber ordenado secuestrar y asesinar”. La mujer declaró que el alcalde brindaba protección a Los Tequileros.

Hasta el sacerdote de Totolapan fue secuestrado y asesinado de un impacto en la cabeza por el segundo de Raydel Jacobo, Abelardo Miranda Urióstegui, El Alacrán, acusado de más de 30 secuestros y detenido por el Ejército cuando se dirigía a cobrar el rescate por el plagio de tres personas.

Parece que el asesinato de Ambrosio Soto Duarte ocurrió hace mucho. En el reino de El Tequilero, sin embargo, diariamente hay nuevos hechos qué lamentar. Hace unos meses, a través de una manta, la gente prefirió pedirle ayuda a Johnny Hurtado: “Señor Pez, tus paisanos necesitamos de su apoyo ya que las fuerzas militar, estatales y federales no han hecho nada por nuestras personas desaparecidas, ahora más que nunca necesitamos de usted… Atentamente, el pueblo de Arcelia”.

De ese tamaño es la soledad de Guerrero.

@hdemauleon para El Universal

Astudillo vs El Tequilero, una batalla que el narco lleva ganada hasta el momento.

“El Tequilero” pone de cabeza al gobierno de Héctor Astudillo en Guerrero

Raybel Jacobo de Almonte fundó su propia organización tras pelearse con La Familia; está lesionado de un pie por un balazo y tiene que ser cargado por sus cómplices cuando caminan mucho.

Ciudad de México.- A Raybel Jacobo de Almonte le apodan El Tequilero. En Guerrero dicen que es porque le da tequila a sus víctimas antes de matarlas, pero la razón es mucho más simple: le gusta esa bebida.

El 17 de noviembre, al menos 30 hombres armados de Los Tequileros, grupo liderado por Jacobo de Almonte, secuestraron a varias personas en San Jerónimo, municipio de Ajuchitlán del Progreso. La Policía dijo que varias familias avisaron que ya les habían pedido el rescate.

De acuerdo con información que la Fiscalía de Guerrero proporcionó a MILENIO, “El Tequilero” tiene 15 órdenes de aprehensión en su contra, principalmente por homicidio y secuestro.

Además, “está lesionado de un pie, consecuencia de un balazo. No puede caminar mucho y tiene que ser cargado (por sus cómplices) cuando no tienen vehículos”.

Hay una versión según la cual a Jacobo de Almonte le apodan “El Tequilero” porque le da esa bebida a sus víctimas antes de matarlas. Sin embargo, la Fiscalía descarta eso ya que “en las autopsias (a los cuerpos) salen signos de desnutrición, falta de agua, no sale tequila. No hay intoxicación. (Eso) porque no les dan de comer casi nada y muy poco agua, además de que a las víctimas las hacen caminar mucho en una zona abrupta para que no sean encontradas”.

Según trabajos de inteligencia de los cuales conoce la Fiscalía estatal, “El Tequilero” era sicario de Johnny Hurtado Olascoaga, “El Pez”, líder de La Familia Michoacana, hasta que hace cinco años rompieron relaciones porque, según la investigación, la esposa e hijos de “El Tequilero” fueron levantados y asesinados por un integrante de su mismo cártel.

“El Tequilero” quiso vengarse, pero “El Pez” no lo dejó, por lo que fundó su propia organización criminal y con ello provocó una guerra por el territorio que ha dejado desplazados, muertos y secuestrados en al menos cinco municipios: Arcelia, San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso, Teloloapan y Apaxtla de Castrejón.

De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública, en los últimos cinco años Arcelia reportó 120 homicidios y 3 secuestros; San Miguel Totolapan tuvo 67 asesinatos y dos plagios; Ajuchitlán del Progreso 74 homicidios y 17 secuestros; mientras que Teloloapan tuvo 209 homicidios y 19 secuestros y Apaxtla 33 asesinatos y un plagio.

El presunto delincuente, originario del municipio de San Miguel Totolapan, Guerrero, está relacionado con ataques a jaripeos y contra alcaldes, enfrentamientos, tráfico de amapola y mariguana, pero su especialidad son los secuestros masivos.

Según la información de la Fiscalía de Guerrero, “El Tequilero” comenzó con los secuestros masivos por “problemas de índole económico”.

“Entonces hace secuestros masivos de profesores, es sanguinario. Las personas que tiene secuestrados son campesinos, no le puedes sacar mucho dinero, pero si secuestras a 10, puedes obtener hasta 100 mil (pesos)”, indica.

El gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, dijo m que tienen el dato de que el 17 de noviembre fueron secuestradas 10 personas en el poblado de San Jerónimo, pero tres de ellas ya fueron liberadas.

Astudillo afirmó que “El Tequilero” es un delincuente que “ha tenido la costumbre reiterada de secuestrar colectivamente” y detalló algunos casos en los que estuvo vinculado.

“Una vez secuestró a 17, que finalmente fueron 21 que logramos que se liberaran. Secuestró a cinco maestros, asesinó uno y liberó a cuatro. Y así ha ido y hemos tratado por todos los medios detenerlo”, dijo.

Según el mandatario estatal, el grupo de Los Tequileros realiza “secuestros pequeños, de 10 mil, de 15 mil, de 20 mil. Pero si se lleva a 10 ya hace una bola”.

Hay casos en que Los Tequileros han liberado a sus víctimas debido a los operativos desplegados por fuerzas federales y estatales. Sin embargo, el grupo criminal no ha desistido, por eso habitantes de la comunidad de San Jerónimo El Grande, municipio de Ajuchitlán, cansados de la violencia, iniciaron un movimiento de autodefensa armada contra Los Tequileros.

Este fin de semana, Guerrero vivió la crisis de violencia más alta en el último año con 26 asesinatos, producto de la guerra entre grupos criminales: por un lado Los Ardillos y Los Rojos, por otro La Familia Michoacana y Los Tequileros, este último liderado por Raybel Jacobo de Almonte.

El gobierno de Guerrero anunció que el Ejército reforzará la seguridad en Teloloapan, Arcelia, Ajuchitlán, Tixtla y Chilapa.

¿Un tequilita?

Guerrero anuncia refuerzos en seguridad tras la nueva ola de violencia

En octubre de 2015 el hombre fuerte del Gobierno mexicano, Miguel Ángel Osorio Chong, acudió a la toma de posesión del gobernador del Estado de Guerrero. El PRI volvía al poder en la entidad tras diez años de ausencia. El elegido, Héctor Astudillo, llegaba a poner orden. Político veterano, Astudillo había gestionado la alcaldía de la capital del estado en dos periodos. La experiencia era su gran valor.

Guerrero atravesaba entonces una crisis galopante. 43 estudiantes de una escuela rural habían desaparecido meses antes a manos de policías y criminales. Las autoridades apuntaban además a políticos locales como autores intelectuales de lo ocurrido. El gobernador Ángel Aguirre, del PRD, tuvo que dejar el cargo por la presión. Meses más tarde, la presencia de Osorio en la toma de posesión de Astudillo simbolizaba el respaldo del Gobierno federal a la nueva administración. Ese mismo día, Osorio Chong anunciaba una nueva estrategia de seguridad para el estado. “Se fortalecerá y focalizará la atención de las fuerzas federales en Guerrero, especialmente en aquellas regiones con altos índices de violencia”, dijo.

Desde entonces, el número de asesinatos en la entidad no ha hecho más que aumentar. En noviembre de 2015, después del anuncio de Osorio, 173 personas morían asesinadas, 47 más que en el mismo mes del año anterior. En diciembre fueron 72 más, en enero 28, en febrero, 20, en marzo 33… Entremedias, el Ejecutivo estatal ha anunciado nuevas estrategias, operativos especiales, reuniones mensuales con autoridades federales y demás iniciativas. Este lunes ha ocurrido de nuevo.

Después de un fin de semana especialmente sangriento, el portavoz del Grupo Coordinación Guerrero, que integra al Ejército, la Marina, la Procuraduría General de la República, la Policía Federal y sus pares estatales, ha anunciado un nuevo plan contra la delincuencia. Roberto Álvarez ha explicado que reforzarán la seguridad en Arcelia, Teloloapan, Ajuchitlán Tixtla y Chilapa. Los tres primeros son pueblos de la región de Tierra Caliente, que colinda con el Estado de México y Michoacán. Una banda de secuestradores, Los Tequileros, mantiene en cautiverio a siete vecinos de Ajuchitlán desde el jueves pasado. Los Tequileros son expertos en secuestros masivos. En enero se llevaron a 27 personas de Arcelia y Ajuchitlán. En ambas ocasiones han pedido rescates. El fiscal de Guerrero, Xavier Olea, explicaba ayer en el noticiero estelar de la cadena Televisa que Los Tequileros están en guerra contra el grupo de El Pescado, La Familia. “El Tequilero trabajaba antes con El Pescado y luego se pelearon”, detalló.

En Teloloapan la situación parece igualmente complicada. Este fin de semana aparecieron los cadáveres de tres herreros, vecinos del municipio, que llevaban dos semanas secuestrados. El grupo local de autodefensas, la Policía Tecampanera, acusa a La Familia del secuestro y el posterior asesinato. La Familia acusa a su vez a los tecampaneros de ser delincuentes disfrazados, de ser una célula de Guerreros Unidos. Este último grupo es el que estuvo detrás de la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala en septiembre de 2014. Apenas dos horas de autobús separan Iguala de Teloloapan.

En Tixtla y la zona metropolitana de Chilpancingo, la violencia arrecia como no se veía hace años. A los nueve cuerpos desmembrados que las autoridades encontraron el fin de semana, se suman las cuatro cabezas que aparecieron este lunes en Zitlala, el pueblo de al lado. La policía las encontró en una hielera portátil tras recibir una llamada. Los uniformados ubicaron además 16 fosas clandestinas en la misma zona, una carretera de tierra a las afueras. Roberto Álvarez indica que estas muertes son consecuencia de la pugna entre dos grupos delictivos, Los Rojos y Los Ardillos. Este lunes por la noche, Denise Maerker informaba en Televisa de que dos de los nueve desmembrados de Tixtla eran sobrinos del líder del Cartel del Sur. De ser así, la guerra del conurbado de Chilpancingo sería una cosa de tres.

Falta por ver en qué se traducirá el nuevo refuerzo de la seguridad anunciado ayer por Álvarez. En Tixtla y Chilapa, las autoridades instalarán de momento tres bases mixtas. Cada una contará con 150 efectivos de cuerpos policiales y militares federales y estatales.

Publicado en El País 

Sin justicia, sin dinero y sin gobierno en Guerrero

Por Ezequiel Flores.

Los niveles de violencia en Guerrero no cesan y tienen en jaque al gobierno de Héctor Astudillo. Por ejemplo, la confrontación entre dos grupos de autodefensa ya causó 28 muertes. Sin embargo, el gobernador priista se enfoca en resolver las complicaciones que implica cubrir anomalías presupuestales de los exgobernadores Ángel Aguirre y Rogelio Ortega, y le deja el creciente problema de la inseguridad a una autoridad federal que no se ve por ningún lado. Este reportaje se escribió antes de la matanza de más de 20 personas el fin de semana.

CHILPANCINGO, GRO.- Desde finales de octubre pasado, los grupos de autodefensa Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) y Frente Unido para la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (FUSDEG) sostienen un conflicto armado por el control de los municipios de Chilpancingo y Juan R. Escudero.

Esos grupos proliferaron durante la gubernatura de Ángel Aguirre y ahora tienen presencia en cinco de las siete regiones del estado, donde ya desplazaron a las autoridades de los tres niveles para asumir funciones de seguridad.

Otros grupos de autodefensa y otras bandas criminales operan en cinco municipios de la Zona Norte y la región de Tierra Caliente: Cocula, Apaxtla, Teloloapan, San Miguel Totolapan y Arcelia.

Cerca de este último municipio, con rumbo a Teloloapan, el pasado sábado 12 los integrantes de la autodefensa La Tecampanera liberaron, después de más de 30 horas de bloqueo, la carretera federal Iguala-Ciudad Altamirano tras pactar un acuerdo con el gobierno del priista Héctor Astudillo para que se investigue al alcalde priista de Arcelia, Adolfo Torales Catalán, por presuntos nexos con el narco.

El gobierno estatal, en voz del secretario de Gobierno, Florencio Salazar Adame, también se comprometió con la guardia comunitaria a detener a los hermanos Johnny El Mojarro y José La Fresa Hurtado Olascoaga, así como a Ramiro Bahena Urieta, El Güero Pelayo, señalados como los líderes del grupo delictivo La Familia, afincado en Arcelia.

Ellos también son proveedores de la empresa minera canadiense Torex Gold, asentada en Cocula, y socios del empresario de origen argentino Carlos Ahumada Kurtz, dueño de la minera Beneficiadora de Minerales Temixco.

Ese territorio forma parte del llamado “Cinturón de Oro”, donde Astudillo promueve proyectos de inversión minera en zonas controladas por la delincuencia y marcadas por el desplazamiento masivo de personas, ejecuciones, secuestros y extorsiones, que ya causaron el cierre de minas como la de Campo Morado, de inversión belga, en Arcelia.

El martes 15, al comparecer ante diputados locales, Salazar Adame –quien fue embajador en Colombia durante el sexenio de Felipe Calderón– calificó de ilegales a la mayoría de las autodefensas de Guerrero.

Dijo que para resolver este conflicto propuso que las guardias comunitarias se integren a la Policía Rural que administra el Ejército, “pero no quieren”.

En marzo del presente año, este semanario dio a conocer que, en su Plan Estatal de Desarrollo 2016-2021, Astudillo se declaró incompetente para combatir a las bandas criminales que mantienen la entidad en una prolongada crisis de inseguridad. En ese documento también señaló que algunos grupos de autodefensa “tienen reconocimiento legal y apoyo gubernamental pero otros son ilegales”. No especificó cuáles.

Así, en general, el gobernador afirmó que frecuentemente las autodefensas “son cooptadas por el narco” y que sus prácticas “atentan contra los derechos humanos” de presuntos responsables de algún delito porque realizan “detenciones arbitrarias, aplican la justicia por mano propia, incurren en tortura y hasta homicidios”.

Pacto de impunidad

En medio de la difícil situación social y económica que atraviesa el estado, a finales de octubre Astudillo envió al Congreso local el proyecto de Presupuesto de Egresos para 2017, donde privilegia el gasto corriente burocrático y contempla un donativo de 47 millones de pesos para la Fundación Teletón, de Televisa.

También plantea solventar el presunto desvío de 6 mil millones de pesos atribuido a sus antecesores, Ángel Aguirre y Rogelio Ortega, mediante recortes a las participaciones federales. El quebranto señalado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público proviene de la retención irregular del Impuesto Sobre la Renta y un adeudo con el Servicio de Administración Tributaria desde 2013.

El proyecto, cuya copia tiene Proceso, advierte que para enfrentar el problema de los créditos fiscales que exige la federación, Astudillo está “concertando una estrategia” con el presidente Enrique Peña Nieto y funcionarios de Hacienda con el fin de “establecer convenios para liquidar de forma diferida, incluso con quitas (recorte a las participaciones federales), el nivel del saldo deudor”.

Además, Astudillo y los diputados de la LXI legislatura local exentaron del pago del impuesto por el ejercicio de la profesión a los médicos y, de manera irregular, condonaron el impuesto sobre tenencia y emplacamiento de autobuses a la empresa de Coordinadora del Acabus, S.A. de C.V., monto que este año ascendió a 1 millón 345 mil pesos, indica el informe anual de la Secretaría de Finanzas y Administración.

Para el próximo año, según el mismo documento, el mandatario pretende otorgar la exención de impuestos a los arrendadores de casas.

Todo esto, pese a que el artículo 28 de la Constitución federal estipula que “quedan prohibidas las exenciones de impuestos” para evitar favorecer a un sector, pues de lo contrario se establece “un verdadero privilegio”.

Enfrentamiento entre autodefensas

La mañana del 24 de octubre los grupos de autodefensa UPOEG y FUSDEG se enfrentaron a balazos en las inmediaciones del poblado de Tlayolapa, municipio de Juan R. Escudero, en la región Centro; murieron siete personas y otras dos quedaron heridas.

Este hecho, que no se ha resuelto judicialmente, provocó un bloqueo carretero de más de 12 horas. Líderes del FUSDEG acusaron al gobernador de actuar en contubernio con el narco y los dirigentes de la UPOEG para recuperar el valle de El Ocotito, plaza estratégica en el corredor de producción de heroína y trasiego de drogas que abarca la ruta Acapulco-Cuernavaca.

A su vez el dirigente de la UPOEG, Bruno Plácido Valerio, quien tiene una escolta de policías estatales, acusó al gobierno federal de pactar con “paramilitares” al servicio del FUSDEG para frenar la expansión de su grupo armado, el cual, dijo, está cercado por el Ejército en la Costa Chica.

Agregó que el conflicto es político y deriva de un acuerdo del FUSDEG con el gobierno federal para no militarizar el corredor de narcotráfico. “Este monstruo creció tanto que las autoridades no pueden poner orden”, aseguró el líder, quien ya había advertido que tomaría la plaza.

En poco más de un año la disputa entre ambos grupos de autodefensa ha dejado 28 personas asesinadas, dos de la UPOEG y 26 del FUSDEG, que surgió al escindirse aquélla. Ningún crimen ha sido esclarecido.

Pueblo fantasma

El pasado lunes 7, al menos 500 miembros del grupo de autodefensa La Tecampanera, apoyados por guardias comunitarios de Apaxtla y Cuetzala, salieron de Teloloapan en una treintena de vehículos rumbo a la cabecera municipal de Arcelia para rescatar a tres herreros secuestrados el viernes 4 en el poblado de Totoltepec.

Los comunitarios responsabilizan de este crimen al grupo delictivo La Familia, afincado en Arcelia, y denunciaron que los secuestradores pidieron 3 millones para liberar a sus víctimas, que realizaban trabajos de reparación en una escuela.

En su trayecto hacia Arcelia, el convoy de comunitarios fue emboscado a la altura de Los Brasiles y se desató un enfrentamiento que dejó una decena de heridos y varios detenidos.

Al día siguiente, martes 8, el secretario de Seguridad Pública estatal, Pedro Almazán Cervantes, acusó al alcalde priista de Arcelia, Adolfo Torales Catalán, de utilizar al sector transportista como grupo de choque, pues según él Torales ordenó a unos 300 choferes bloquear la vía federal con unidades ligeras y pesadas para impedir que los autodefensas llegaran a la Zona Norte.

La Tecampanera emplazó a las autoridades a garantizar la seguridad en esta región y detener a Torales por contubernio con el crimen organizado.

Por su parte, La Familia utilizó las redes sociales para acusar a los líderes de las autodefensas de municipios de la Zona Norte de estar coludidos con la banda Guerreros Unidos y afirmó que las autoridades estatales y federales conocen bien la situación, pero no hacen nada porque existe una red de complicidades.

El jueves 10, en Teloloapan, hombres armados, mujeres y niños participaron en una marcha. Después de realizar un mitin en la plaza central, decidieron bloquear la carretera federal para impedir el paso hacia Iguala y Ciudad Altamirano. El bloqueo concluyó dos días después.

Durante esos días, la cabecera municipal de Teloloapan se convirtió en un pueblo fantasma porque, desde el miércoles 9, permanecieron cerrados al menos 2 mil comercios, así como las oficinas gubernamentales y las escuelas. La gente se quedó en sus casas ante el riesgo de más enfrentamientos armados entre la autodefensa y sicarios de La Familia.

Esos días fue más evidente la ausencia del gobierno estatal en la Zona Norte y la Costa Chica. Entre los habitantes se comenta que mientras algunos grupos de autodefensa son auspiciados por el gobierno estatal, otros cuentan con respaldo del Ejército o de la Marina. Ninguna de esas instituciones parece apoyar a los civiles desarmados, sean pobladores o turistas.