Los surfistas de Acapulco tratan de escapar de la ola de crímenes


Luis Rey Hernández se siente seguro y feliz encima de su tabla de surf, persiguiendo olas en la costa de Acapulco. Pero fuera del agua, este surfista de 17 años tiene que aprender a navegar las violentas calles de este balneario del Pacífico mexicano.

“El Rey”, recién coronado campeón nacional de surf sub-18, ha estado cerca de varios tiroteos y una vez, incluso, vio un cadáver tirado en la calle.

“La violencia aquí en Acapulco está muy mal. El gobierno, el presidente no hacen nada y es muy peligroso para nosotros”, lamenta el joven, apoyado en su tabla en la arena de la playa de Revolcadero.

“Uno siempre está con miedo de salir de su casa”, asegura el atlético adolescente, que tiene reflejos dorados en su cabello negro. “En el mar no tengo miedo, me siento feliz de estar ahí”, expresa.

Acapulco es famoso por sus clavadistas, que sorprenden a los turistas con sus espectaculares saltos desde las rocas al océano.

Pero el surf es cada vez más popular entre los jóvenes de barrios castigados por la pobreza y la violencia de los cárteles de la droga, que convirtieron el antes glamoroso puerto en la capital mexicana del asesinato.

El presidente de la Asociación de Surf de Guerrero, Javier Hernández Castañón “La Charra”, recuerda que fueron los “gringos” los que trajeron el deporte a Acapulco en los años 60, cuando la ciudad era popular entre las estrellas de Hollywood.

“Como no teníamos tablas, empezamos a surfear en cámaras (de las ruedas) de coche o troncos de madera. Después empezaron a llegar las tablas en los 70”, rememora Hernández, exsurfista y tío de Luis Rey.

La asociación de surf tenía 50 miembros registrados en Acapulco en los 60, que pasaron a ser 200 en los 90 y más de 700 en la actualidad.

Sin embargo, “La Charra” lamenta que la ola de crímenes esté afectando al deporte porque los cárteles atraen a muchos jóvenes.

“Aquí necesitamos apoyo para que el surf atraiga a los jóvenes”, pide.

Las autoridades atribuyen la ola de violencia a las sangrientas disputas entre dos cárteles por quedarse con el mercado local de venta de drogas. Más de 1.300 personas han sido asesinadas en la ciudad desde 2015. Y al menos tres han sido asesinadas en plena playa este año.

Jose Manuel Trujillo, una estrella local conocido como “Yuco”, dijo que sin el surf podría haber acabado como muchos amigos de su barrio Tres Palos, que ahora son miembros de grupos criminales. Tres de ellos fueron asesinados siendo adolescentes.

La mayoría “son jóvenes que no tienen estudios y la pobreza los hace llevar ese camino, que es el más fácil”, dice Trujillo, de 29 años, que ahora viaja por el mundo, tiene su marca de camisetas e incluso tuvo su papel en el thriller de Hollywood “The Shallows” (“Miedo profundo”, 2016).

“Yuco” y “El Rey”, que es su cuñado, participaron en el Vans Surf Open de Acapulco a mediados de julio, un evento internacional que atrajo a un centenar de surfistas de todo el mundo a México.

Pero el director del torneo Gustavo Duccini lamenta que varios participantes no aparecieran después de que Estados Unidos emitiera en abril una advertencia por seguridad a los viajeros y que impedía a sus trabajadores visitar Acapulco.

Luis Rey acabó segundo en la categoría junior detrás del oaxaqueño Jhony Corzo. “Los dos mejores jóvenes del país”, según la Federación mexicana del Surf.

Pero Luis Rey quiere tomar un nuevo rumbo fuera de México. “Me gustaría vivir en otro país donde esté más tranquilo, donde uno pueda salir a pasear”, desea. “En Hawai hay buenas olas y no hay casi nada de violencia”, dice.

Aunque está esponzorizado por la marca de zapatos Vans, conseguir el dinero para competir fuera de México es todavía un problema para este adolescente cuyo padre renta motos de agua en la playa.

Otros prometedores surfistas de Acapulco enfrentan problemas financieros parecidos.

Pero por caro que sea, la familia de Gaciel García, un robusto chico de 10 años, le apoya en su sueño de convertirse en un profesional.

Gaciel ahora se pasa cuatro horas al día dentro del agua después de ir a la escuela. Su padre le silba desde la arena para señalarle las buenas olas y con la mano le indica cuándo debe ganar velocidad.

El trabajo de Gaciel tuvo su recompensa en junio, cuando ganó el torneo para menores de 12 en Baja California, donde también triunfó su primo Luis Rey.

Las tiendas de surf de Acapulco pagaron parcialmente el viaje, pero los García necesitan más apoyos para poder llevar a Gaciel a torneos fuera de México.

“Este deporte es para gente rica”, confiesa que le dijo una vez a su hijo Vianey Gallardo, que atiende el pequeño restaurante “Pollos Surf”.

Ella quisiera que su familia se fuera a vivir a otra ciudad donde Gaciel pueda seguir con el surf porque en Acapulco, resume, “está un poco feo”.

Publicado en The New Herald.

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