Calamaro lo vuelve a hacer: Grabaciones encontradas 3

Nunca hemos ocultado nuestro acérrimo fanatismo por el Salmón, ese maravilloso rockero que parió la Argentina. He caído rendido ante su desbordante talento cuando me ha tocado verlo en Lima, Santiago, Montevideo, Bogotá e incluso en esta Caracas a la que apenas ha venido un par de veces. También lamento no haber coincidido en un show suyo en su ciudad natal, la más apasionada de todas, la que te pone la piel de gallina, la magnífica Buenos Aires.

Es que Andrés Calamaro, uno de los más grandes de todos los tiempos, polémico en ocasiones, querido por muchos y odiado por otros tantos, incuestionable en su nivel como compositor, que canta con el alma y que logra despertar emociones diversas en sus seguidores, no deja nunca de sorprenderme.

A más de un año de haber presentado simultáneamente dos joyas musicales en vivo (Pura sangre y Jamón del medio), el rockero informó hace unos días, a través de sus redes y web, que lanzará una nueva producción a la que ha titulado Grabaciones encontradas Volumen 3 – Romaphonic Sessions.

En esta oportunidad, Calamaro no tuvo que hurgar en los baúles ni en los viejos muebles de la casa de sus padres, como en ocasión de aquellas Grabaciones encontradas Vol. I (1993) y Grabaciones encontradas Vol. II (1996), armados con viejos registros caseros de los que terminaron saliendo clásicos como Lou Bizarro, No se puede vivir del amor y Buena suerte y hasta luego, y hasta la genial versión de Años (Pablo Milanés) que el Salmón grabó nada menos que junto con Luca Prodan.

Esta nueva placa se registró en dos tardes cuando Andrés y el pianista Germán Wiedemer se instalaron en los bonaerenses estudios Romaphonic para repasar un repertorio que pudieran interpretar en directo, lo que el propio Calamaro definió como “un ensayo anterior a los ensayos”.

En un comienzo, ambos no pensaron que se estaba grabando un disco, pero, según Andrés, una copia de las grabaciones le llegó una madrugada por correo y le resultó interesante “por la espontaneidad y la pureza” de estas, “lejos de los elementos actuales de una grabación habitual”, agregando que “algo en el sonido de estas grabaciones recuerda a las grabaciones de jazz realizadas en la década de los años cincuenta, cuando los músicos se reunían una tarde (probablemente una noche), acordaban un repertorio y lo grababan con las prestaciones de la época”.

El propio artista ha escrito en su blog que tanto él como Germán “eligieron canciones habituales del repertorio eléctrico para adaptar a una forma dinámica distinta y despojada; asimismo, reinterpretaron repertorio que consideraron importante y valioso por sus cualidades poéticas o armónicas, recuperando (en algunos casos) repertorio que en anteriores ocasiones Calamaro hubiera interpretado, ya sea en grabaciones o en directo”.

El repertorio

La selección de canciones incluye temas del propio Calamaro y de otros compositores que, en anteriores ocasiones, el músico ya había interpretado en el estudio o en vivo.

El lado A estará conformado por: Nueva zamba para mi tierra, una emblemática composición de Litto Nebbia que refleja la querencia melancólica por el terruño en la distancia; Garúa, de Aníbal Troilo “Pichuco”, con texto de Enrique Cadícamo, representa la evolución del tango y la evocación al barrio en su amplio espectro poético y musical; Mi enfermedad, canción de su repertorio y versión adaptada del éxito de su época con Los Rodríguez; Biromes y servilletas, del compositor uruguayo Leo Masliah; y Los aviones, otra canción conocida de Calamaro.

En el lado B estarán: Milonga del trovador, que fue compuesta en París por Astor Piazzolla y Horacio Ferrer; el tándem Siete segundos (Calamaro) con El día que me quieras (Gardel & Le Pera), que formaba parte del repertorio de la gira por Estados Unidos en 2011; Absurdo (Virgilio y Homero Expósito y Soledad (Gardel & Le Pera), que fueron grabadas por Calamaro y Juanjo Domínguez para Sin red, un álbum registrado en directo en el estudio para la discografía de Domínguez; y lo cerrará uno de sus exitazos, Paloma, que está tocada un tono y medio más abajo que su versión eléctrica, para llevarla hacia un ambiente más intimista y menos enfático, ha afirmado el músico.

Este trabajo ha sido el menos pensado y fue registrado durante dos tardes en los estudios Romaphonic.

El rockero trabajó con el formidable pianista y productor Germán Wiedemer. Versiona canciones de Litto Nebia, Leo Maslíah, Aníbal Troilo y Piazzolla, entre otros grandes.

Leer más en: http://www.elmundo.com.ve/noticias/estilo-de-vida/musica/calamaro-lo-vuelve-a-hacer.aspx#ixzz3zLprAkNZ

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