El gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, no comparte la opinión del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de que Acapulco sea una de las ciudades más violentas del país y a nivel mundial.

Por ello les pidió analizar las acciones que los gobiernos federal y estatal han implementado para combatir a la delincuencia y los resultados que se han logrado a lo largo de los meses de su administración.

“De no haberse iniciado esta estrategia conjunta, Acapulco estaría en circunstancias aún mucho más difíciles”, aseveró en entrevista.

El mandatario estatal reconoció que se tienen que “hacer muchas cosas de fondo para revertir la situación que aún prevalece”, la cual calificó de lamentable.

“Nos colocan como una ciudad violenta, hay que hacer y desplegar acciones. Hay que fortalecer la coordinación con la Federación”, aseguró.

El gobernador afirmó que “Guerrero es un estado con gente buena y de trabajo”, y propuso a los inversionistas y empresarios ayudar a detonar el desarrollo del estado, con rumbo y objetivos claros. “Hay que luchar por las nuevas generaciones”, precisó.

Pues los inversionistas no quieren invertir en Guerrero, tampoco es caridad mientras las autoridades no garanticen seguridad. Es un hecho que desde que llego Astudillo las cosas han empeorado, algo que parecía imposible.