Por Luis CuestaDe SOL y SOMBRA.

Se dice que el Cid Campeador, fue un torero consumado, y así nos lo refleja el celebre Nicolás Fernández de Moratín, en un poema titulado “Fiesta antigua de toros”, donde se nos describe al héroe castellano, lanza en puño, montado sobre un fogoso caballo, desplegando su valor y destreza contra las fieras más temibles.

Esta costumbre tan hispanoamericana de enfrentarse un hombre con un animal bravo y fiero como es un toro, ha ido evolucionando, teniendo distintos escenarios y motivaciones cambiantes: De Frascuelo y Lagartijo hasta Morante.

En pleno siglo XXI resulta extraordinario como el talento de Moranteconsigue trascender su propio estilo y ganarse adeptos entre otros artistas de géneros radicalmente distintos al suyo. Al igual que otro genio recientemente fallecido como lo era David Bowie en la música, Morante consigue constantemente reinventarse y adaptarse a los tiempos modernos donde el toreo clásico y puro pareciera que esta en vías de extinción.

Así como en el pasado el toreo inspiro obras de arte, como La Tauromaquia de Goya y El llanto por la muerte de Ignacio Sanchez Mejías de Federico García Lorca, la pintura de Picasso y algunas novelas del premio nobel Ernest Heminway por citar algunas. En la actualidad el arte y el misticismo de la fiesta de los toros tienen en el toreo de Morante a su máximo exponente, quizás el ultimo eslabón de una estirpe que nace con Belmonte, continua con El Gallo, Pepe Luis y Pepín Martín Vázquez, Curro y Rafel De Paula. 

Autentico, provocativo, camaleónico parece que Morante no le tiene miedo a nada como torero, mas que a traicionar su concepto. Nos impacta en la plaza y fuera de ella con su estilo único del bohemio auténtico que disfruta siempre de un buen puro, de la amistad, de la noche y que se viste como si acabara de salir de alguna película de Tim Burton o de algún concierto de rock en Londres de los años 60s.

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Pero en el ruedo Morante hace magia, sorprendiéndonos siempre en el éxito y en el fracaso, justo como lo hacia (en menor numero de veces) otro grande de nombre Rafael de Paula.

Por esta y otras razones su próxima actuación en la Plaza México nos consume la esperanza de volver a verlo coger de nuevo ese capote para torear a tres tiempos a la verónica; primero, de recibo, en el tercio; luego, en los medios y que pueda rematar con una media que cruja la Monumental.

Porque cuando Morante torea a la verónica, no es cualquier cosa: fulgen la estampa gitana y el duende.

Dicen los que saben de esto, que el secreto del toreo está en las manos y en la interpretación de las muñecas, pero para que se produzca esa magia, el torero tiene que ser capaz de transmitir al público toda la emoción que le embarga delante de un toro. Y eso es justamente lo que destila Morante con su capote y muleta, el sentimiento de un artista que no sabe torear con trampas, engaños o ventajas, porque su toreo no admite desahogos y ademas porque no sabe torear de otra manera.

Así como sus seguidores son legión en Europa y América, sus detractores también se cuentan por igual, ya que Morante les ha dado motivos en muchas tardes al querer apagar el fuego con gasolina.  Fiel a su concepto, al artista le resulta difícil conseguir un equilibrio entre la innata exhuberancia de su arte y la aceptación de los públicos actuales acostumbrados al toreo moderno, en donde a partir del primer muletazo los toreros esconden la pierna de salida. Esa forma de torear les permite alargar los muletazos, pero es menos pura. Y la pureza es la esencia del toreo. Es ahí donde radica el misterio del toreo verdad y es precisamente lo que diferencia a pocos de muchos. Dos ejemplos actuales de esa pureza que uno podría pensar opuestos pero que no lo son tanto en el fondo son: José Tomás y Morante.

A pesar de que en su ultima temporada en La Plaza México Morantedividió opiniones, este domingo se espera ese brote de brillantez que pueda tocar las emociones y los sentimientos de los aficionados, que como en aquella tarde de triunfo grande del 20 de noviembre del 2012 (http://desolysombra.com/2012/11/20/el-arte-es-entre-otras-cosas-morante-por-luiscuesta_/) salieron con la sensibilidad renovada después de haber visto a un verdadero artista del toreo en estado puro.

Morante y el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa

Esperemos que suenen tambores y timbales para volver a ver en la Monumental la estampa de Morante desfilando al frente de las cuadrillas, con esa elegancia peculiar que es patrimonio de los toreros gitanos, y aún no de todos, en una tarde que deseamos sea triunfal para el de la Puebla, pero que si no lo es: “Que el artista solo sea fiel a los dictados de su corazón” como dijo el MaestroDavid Bowie. 

Y ya después lo que Dios quiera.

Es lo que digo yo.

Twitter @LuisCuesta_

EL CARTEL: Domingo 17 de enero, Plaza México. Decimocuarta corrida de la Temporada Grande. Toros de Teófilo Gómez paraMorante de la Puebla, Octavio García “El Payo” y Fermín Espinosa “Armillita IV”.