#Acapulco pierde brillo, pero se resiste a morir

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Acapulco pierde brillo, pero se resiste a morir. En los últimos 6 años el turismo decembrino ha caído en 2.4% en promedio cada año.

Poco a poco Acapulco está dejando de ser el refugio por excelencia de mexicanos en busca de un descanso en el periodo de vacaciones de fin de año… pero aún le queda vida.

En los últimos seis años los residentes nacionales han ido descartado a la bahía como destino vacacional para fechas decembrinas; escogiendo en su lugar a ciudades como Guadalajara, Puebla y León, o a destinos de sol y playa como Puerto Vallarta, Veracruz-Boca del Río o Mazatlán.

Según la información más reciente y completa de la plataforma estadística turística del gobierno federal, Datatur, del 2008 al 2014 la llegada de turistas a Acapulco ha ido decreciendo anualmente en promedio 2.4% en los periodos vacacionales referentes a los meses de enero y diciembre.  

Las cuentas de esta industria para Acapulco distan de lo que ocurre en el país en su conjunto. En el mismo periodo el turismo nacional ha crecido 3.4% en promedio de forma anual.

Entre los principales 20 destinos turísticos del país, el puerto registra la caída más importante en la afluencia de turistas; incluso es de los pocos, junto con Tuxtla Gutiérrez y San Juan de los Lagos, que promedia números rojos.

La violencia en el municipio de Acapulco y en localidades del estado de Guerrero no pasan desapercibidas para el viajero nacional: los hechos ocurridos en Iguala con la desaparición y presunto asesinato de los 43 normalistas de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, las balaceras con sicarios y turistas heridos o muertos sobre la costera Miguel Alemán y colonias aledañas. 

Apenas este febrero fue registrado el hallazgo de 60 cuerpos abandonados en un crematorio en el poblado de Llano Largo, a sólo tres kilómetros de la zona hotelera, aproximadamente. 

Según dijo el actual gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, el pasado 15 de diciembre, la estrategia de seguridad establecida en el estado ha sido “de contención, pero así no se va a resolver el problema. Se va a resolver cuando Guerrero tenga otras opciones de ocupación entre las personas que se dedican a la venta de mariguana y otras drogas”.

Ese mismo día, a sólo semanas de iniciar el periodo vacacional, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) clasificó a 31 municipios de Guerrero como “zonas de riesgo” a causa de la incidencia delictiva. Sólo en Acapulco detectaron cinco zonas con una alta concentración de homicidios.
Y aunque el turista decida ignorar estas noticias, tan sólo llegar a Acapulco representa un riesgo. La principal vía que conecta al famoso destino turístico con la Zona Metropolitana del Valle de México, la Autopista del Sol, se ha convertido también en el escenario de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiacas.

Los bloqueos y toma de casetas por encapuchados son comunes, quienes cobran a los paseantes el costo íntegro de la caseta para financiar sus propias actividades.  

Además, el puerto y su infraestructura turística, alguna con más de 40 años de antigüedad, no deja de envejecer. Sobre sus principales calles observar viejos hoteles o locales comerciales son una vista común a pesar de los planes del magnate Carlos Slim por invertir en proyectos inmobiliarios, y de los gobiernos estatal y federal reforzando la seguridad y levantando nueva infraestructura para reanimar a una industria turística en decadencia y emproblemada por la merma constante de actividad.

En 2008 el arribo de turistas nacionales a la bahía representaba el 17.3% del total. Ya en 2014 esta proporción descendió a 11.5%. 

A pesar de esta caída, Acapulco permanece como el destino nacional con mayor afluencia de connacionales para la temporada decembrina, al recibir a 838 mil turistas en 2014, y le lleva amplia ventaja a otros. Por ejemplo, Guadalajara, el segundo lugar nacional, representa el 6.4%. 

La diversidad de precios y opciones de entretenimiento, así como la cercanía y accesibilidad desde el centro del país son razones suficientes para seguir acudiendo a las playas de Hornos, La Condesa, Icacos, Caletilla, Puerto Marqués, Revolcadero y Playa Diamante. 

“A pesar de la complejidad que el destino ha enfrentado en los años pasados, hemos visto un incremento gradual en la afluencia turística (en nuestras instalaciones), y con mucho gusto puedo decir que cerraremos este 2015 con un 100% de ocupación en nuestras propiedades y que prevemos una notoria recuperación del mercado para 2016”, diece Seyed Rezvani, director General de Mundo Imperial Acapulco. 

Este complejo hotelero con centro de convenciones en la zona de Acapulco Diamante representa una de las más importantes inversiones recientes en Acapulco. Desde 1995, Grupo Autofin, dueño de Mundo Imperial, ha invertido en el puerto 450 millones de dólares.

Según los datos del gobierno federal el grueso de los turistas que llegan a Acapulco son residentes de México. Sólo el 3.7% de los visitantes que acoge en la temporada decembrina son extranjeros.

Esto quiere decir que Acapulco queda fuera de la derrama del turismo internacional, que en comparación con el nacional, gasta más y en dólares.

Este segmento es acaparado por Cancún, donde el 66.1% de los vacacionistas que lo visitaron en las épocas decembrinas en los últimos seis años no viven en México. 

En destinos como Playa del Carmen y Los Cabos la proporción de turistas extranjeros es de hasta el 92% y 73%, respectivamente, pero en mucho menores volúmenes que los obtenidos en Cancún, donde sólo en las pasadas vacaciones de diciembre y enero de 2014 se registraron medio millón viajeros.

El turista, después de un par de años de violencia continua, “normaliza” la violencia, y ésta pierde fuerza disuasiva, comenta Armando Mujica, consultor empresarial en turismo de Grupo Empresarial Estrategia. Eso puede explicar porqué los mexicanos siguen visitando Acapulco.

“Sí hay una afectación (al turismo por la violencia), pero cuando la gente empieza a ver que ya se fue el primo, ya se fue la hermana, y en la televisión las payas llenas, se le antoja a la gente ir y vuelve a llenar Acapulco como tradicionalmente pasa en los diciembres”, platica. 

La preferencia de los mexicanos por las playas de Acapulco es tal, que su descalabro está tomando tiempo para sentirse en toda su magnitud. 

Acapulco pierde brillo, pero se resiste a morir – Grupo Milenio
http://m.milenio.com/datalab/turismo-acapulco-diciembre_0_659334383.html

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