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Por Luis Cuesta para Tiempo de Guerrero.

El gobernador Rogelio Ortega tuvo la gran oportunidad de su vida profesional al llegar al poder de Guerrero pero la desperdició, quizás por inexperiencia, por ineficiencia o por su poco talento y olfato político.

La cuestión es que Ortega llegó en un momento clave para el estado hace aproximadamente un mes, cuando la situación por el caso Iguala había detonado todas las alarmas a nivel nacional.

Su nombramiento fue bien recibido por la trayectoria con la que se le presentó y su llegada fue un hálito de esperanza para toda la población del estado, que había padecido la demagogia y el mal gobierno del gobernador Ángel Aguirre.

Pero la realidad fue que Ortega no llegó a mediar ni a buscar puentes con los inconformes y con los familiares de los desaparecidos, ya que lo primero que hizo fue desvivirse en alabanzas al Presidente y al ex gobernador Aguirre.

Ahí empezaron las malas señales.

El resto del tiempo lo dedicó a dar entrevistas, a viajar (fue al informe del gobernador de Tabasco en plena crisis) y también a reunirse en privado, así como públicamente, con muchos de los protagonistas de la actual crisis.

Ante esta pasividad y tibieza, los líderes de los movimientos inconformes le dieron la espalda, lo rechazaron como interlocutor y el Gobernador les respondió con fuego, con declaraciones explosivas en donde pretendió criminalizar las protestas y polarizar la percepción del pueblo contra los insurgentes.

Sin rumbo claro durante los últimos 30 días ha caminado Ortega junto a varios funcionarios del gobierno federal, que el Presidente asignó para supervisarlo.

El gobierno federal quizás arrepentido por haberlo apoyado en un inicio, no tiene ahora más remedio que respaldarlo para tratar de que cometa el menor número de pifias.

Después de realizar algunos cambios en su gabinete y con su credibilidad agotada en menos de dos meses de gobierno, Ortega salió de su bunker y presento 27 acciones en las que se enfocará su breve mandato.

En realidad son 27 acciones que dejan muchas dudas por su precoz ambigüedad. La mayoría de ellas enfocadas a temas sociales y culturales, pero que resultan muy pobres en cuanto a materia económica, recuperación del orden y seguridad en el estado.

Algunas de estas iniciativas son similares a los que presentó el día de ayer el Presidente, con motivo de su plan para contrarrestar la violencia en el país y de reactivar  la economía en el ahora triángulo del sur, que estará compuesto por los estados de Oaxaca, Chiapas y Guerrero.

Lo que Ortega y el Gobierno Federal no han podido contestarle al pueblo de Guerrero es cómo van a solucionar la ingobernalidad que se vive el Estado.

Porque está muy claro que Ortega no gobierna del todo. Que su mandato no tiene eco ni en la sociedad ni en el Congreso del Estado; además de que no es bien visto por la mayoría de la clase política por su camaleónica ideología.

Ante este clima de desesperanza, violencia y una corrupción avasalladora que invade al estado, Ortega deberá bajarse del ladrillo en el que se subió, ponerse a trabajar con humildad (algo que parece le cuesta trabajo), para que de esta manera pueda acercarse a la sociedad y darle la cara.

También tendrá que demostrar que no es un títere del ex gobernador y que de verdad tiene la estatura política y el talento para arreglar la difícil situación a corto plazo o por lo menos tratar que no se sigan debilitando más los poderes de un Estado tristemente fallido.

La máxima prueba de que el gobernador no gobierna, ni tiene el respeto de los movimientos por los que alguien pensó que sería una buena elección elegirlo, es que el día de ayer los normalistas entraron a “Casa Guerrero” y la vandalizaron hasta que se aburrieron, sin que nadie hiciera el más mínimo esfuerzo por evitar estas reprobables acciones.

Otro punto que molestó mucho, recientemente a la sociedad civil, fue el trascendido de que la esposa de Ortega cobra -supuestamente- una mensualidad del Gobierno del Estado por realizar funciones de “asesoría”.

Esto último sólo demuestra que Ángel Aguirre no era el único nepotista profesional en Guerrero.

Es lo que digo yo.

Twitter @TiempoGro