Los normalistas detienen y saquen camiones de Lala, Pepsi, Bimbo y Coca Cola prácticamente todos los días en el Estado de Guerrero.

La tensión sociopolítica que ha vivido el estado de Guerrero tras la desaparición de 43 normalistas y el uso de la violencia en una serie de movilizaciones por parte de la Ceteg, el Movimiento Popular de Guerrero y la Asamblea Nacional Popular mantiene la economía asfixiada.

Lo que en un tiempo fue una humilde comarca de pescadores, en las décadas de los años sesenta y setenta alcanzó su máximo esplendor. Se habló de ella como la perla del Pacífico y como la gran dama del turismo nacional y partir de ahí se desarrolló lo que en un tiempo fue el triángulo del sol: Taxco-Acapulco-Zihuatanejo.

Hoy en cambio se habla de una crisis sin la posibilidad de que a corto plazo mejore. Por el contrario, todo es incertidumbre. Empiezan a llover las cancelaciones para el periodo de fin de año. Aunque cada grupo hotelero maneja sus cifras, la conclusión es que habrá menos paseantes, principalmente en Acapulco.

La cuestión social es uno de los principales problemas que enfrenta Guerrero. Son rezagos que vienen de siglos atrás y hasta hace poco se podían presumir dos caras distintas de una misma realidad. La cara bonita era la franja costera de Acapulco, municipio que aporta 60 por ciento del PIB del estado, y de los municipios de Guerrero.

Durante el 2011, Guerrero sobrevivió a los embates de la actividad violenta y de rapiña por parte de grupos del crimen organizado que exigieron a empresarios y ambulantes derechos de piso e hicieron uso del secuestro y el crimen contra quienes se negaron a aceptar sus condiciones.

En ese periodo, el aparato económico de la entidad quedó prácticamente desmantelado. El éxodo de personas y capitales dejó muy debilitada la economía de la entidad, y en estos tiempos, las manifestaciones violentas para constituir un golpe del cual se requerirán muchos años para reactivar la actividad productiva, por lo menos a los niveles de antes de 2011.

EL 2014

Aun cuando las cifras oficiales aseguran que durante el fin de semana largo con motivo del festejo de la Revolución Mexicana se registró un 75 por ciento de ocupación hotelera, las cifras reales se reflejaron en los niveles de venta y en la presencia de los bañistas sobre las playas del puerto.

De acuerdo con las cifras de los empresarios fueron más de 14 por ciento de cancelaciones para dicho periodo y al cierre de esta edición ya había un 12 por ciento de cancelaciones con motivo del periodo vacacional de diciembre.

En el pasado, Acapulco recibía una afluencia turística del 80 y 90 por ciento en un puente de fin de semana y “hoy a duras penas están alcanzando un 40”, según las versiones de los prestadores de servicios turísticos.

Antes del inicio del periodo de asueto, circularon versiones sobre el retiro de capitales por parte de empresas importantes en la entidad. Sólo Antonio Ocaranza, director de Comunicación Corporativa de Walmart de México y Centroamérica, reiteró que mantiene sus operaciones en Guerrero, con una visión de largo plazo, pues existen 43 tiendas y clubes en el estado, sobre todo en Acapulco, Chilpancingo, Zihuatanejo e Iguala, hasta en poblaciones más pequeñas como Ayutla, Teloloapan, Pungarabato o Tixtla.

Esta versión pudo haberse esparcido a partir de la reunión que sostuvieron empresarios de la talla de Daniel Servitje, de Bimbo; Viíctor Gavito, de Alpura, entre otros, junto con Gerardo Gutiérrez Candiani, del Consejo Coordinador Empresarial, y plantearon a Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, las afectaciones de que han sido objeto entre octubre y noviembre.

En ese periodo han sido secuestrados 246 choferes y 42 autobuses de pasajeros, además de las pérdidas por la sustracción de mercancía de los vehículos de reparto. También la ANTAD habló de los súpers y minisúpers que han sido objeto de esta ola de atracos.

Que el gobierno cumpla su parte

De la reunión trascendió que el funcionario les dijo que han pedido al gobierno que cumpla con su parte además de que tiene la certeza de que son otros grupos y no los padres de familia los que están incitando a la violencia y el saqueo de comercios.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) por su parte exigió a las autoridades de los tres niveles de gobierno garantizar la operación segura de las empresas, en particular en Guerrero y en Michoacán.

Juan Pablo Castañón dirigente de esa representación empresarial dijo que “Nuestra propuesta es ir a fondo, a la operación de muchas empresas, cuyos colaboradores sufren amenazas, agresiones, robos, extorsiones y atentados”. Además, dijo el empresario, “esto debe ser preservado en los derechos de los terceros, que la violencia no genere más violencia”.

Jaime Nava Romero, presidente la Coparmex Chilpancingo aseguró que ante la parálisis económica derivada de las protestas de los alumnos de Ayotzinapa, el nivel del desempleo se ha incrementado en un 35 por ciento durante el periodo que lleva el conflicto, por lo que demandó a los legisladores y autoridades de los tres niveles de gobierno ejecuten acciones inmediatas. ”Es un crimen usar el dolor de los afectados para secuestrar trabajadores y cometer actos de rapiña”, dijo.

Joaquín Badillo Escamilla, presidente del capítulo Acapulco de la Coparmex en Acapulco, estimó las pérdidas superiores a los 200 millones de dólares en las empresas en Guerrero.

Las pérdidas económicas que se registran a diario en ese puerto, así como en Chilpancingo e Iguala, ascienden a medio millón de pesos, debido a los bloqueos a centros comerciales, saqueo de tiendas, el despojo de mercancías a unidades de reparto, la toma de casetas de peaje e incluso los cierres de la Autopista del Sol.

Los empresarios están preocupados

El pasado 13 de noviembre, en las instalaciones de la Novena Región Militar, empresarios de Acapulco, asociaciones empresariales y de profesionales, sostuvieron una reunión que encabezó Mario Lucio González Cortez, comandante de la 27 Zona Militar, para manifestar su preocupación por los acontecimientos. El empresario César Zambrano, indicó que Acapulco “se está yendo al hoyo, y después ese hoyo, que ya va muy profundo, para poder rellenarlo va a ser prácticamente imposible”.

El comandante les respondió a los empresarios que los soldados están “acotados” para intervenir porque eso corresponde a las autoridades civiles.

A través de un comunicado, el EPR calificó a los empresarios como “paleros y defensores del régimen” que “se desgarran las vestiduras y pretenden hacerse pasar por genuinos paladines de la justicia y los derechos humanos…” “Los empresarios que hicieron este llamado a las fuerzas castrenses buscan criminalizar el movimiento de los estudiantes. Se han unido [los empresarios] en santa cruzada para exigir una nueva oleada represiva y otro baño de sangre”, aseguró el grupo en armas.

El EPR aseguró que el Centro de Investigación de Seguridad Nacional (Cisen) pretende emprender una campaña de “terrorismo de Estado”, encaminada a beneficiar empresas trasnacionales y a debilitar el movimiento normalista.

Finalmente el grupo dijo en su comunicado que aseguró que las movilizaciones encabezadas por normalistas, que exigen la presentación con vida de sus 43 compañeros desaparecidos, son legítimas, y llamó a las organizaciones sociales a no desistir de sus acciones de protestas.

Si bien es cierto que también otros elementos están favoreciendo una caída continua de la afluencia de visitantes a Acapulco y con ello se afecta la economía del estado, dentro de ellos, la violencia y la inseguridad son una constante. La caída dramática de los indicadores se observa a lo largo de al menos los últimos tres años.

Por ejemplo, en 2013 la afluencia de paseantes vía aérea a Acapulco registró un descenso de 160 por ciento pues sólo lo hicieron 281 mil 252 pasajeros, mientras que por la vía marítima llegaron 7 mil 356 personas en 102 embarcaciones.

En el tendido histórico de las estadísticas, Acapulco observa una caída en afluencia de paseantes desde 1989, cuando la oferta de vuelos se contrajo a raíz de la quiebra de Aeroméxico. Después la incompleta modernización de la terminal portuaria incrementó la caída. Las recuperaciones han sido eventuales.

De acuerdo con los datos del INEGI, al cierre de octubre en Guerrero hay una tasa de desempleo de 2.4 por ciento, indicador que se ubica por debajo de la tasa nacional, que es de 5.2. Y es que una parte de los empleos que se generan en el sector turístico son eventuales y los niveles de desempleo se tornan dramáticos cuando la afluencia de paseantes hacia el puerto se restringe.

En virtud de ello, restauranteros de playa, de la avenida costera Miguel Alemán, discotequeros y empresarios turísticos conformaron un frente común para exigir a Enrique Peña Nieto, presidente de la república, su intervención para que no haya afectaciones en el sector, y amagaron con una huelga de impuestos al no tener ingresos para pagar nómina ni ganancias en sus comercios.

Acapulco es sin duda la región del estado más golpeada, además de ser la de mayor población.

Guerrero tiene apenas una participación de 1.4 por ciento en el PIB nacional, revelan datos dados a conocer por BBVA.

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